¿Qué es un masaje tántrico, y qué puede despertar?
Contacto con tiempo, atención y un poco de misterio. Alguien que te toca y acompaña lo que aparece —también el deseo— sin pedirte nada a cambio.
Sobre el cuerpo, el deseo y Buenos Aires. Para cuando tengas ganas de leer, con o sin reserva.
Contacto con tiempo, atención y un poco de misterio. Alguien que te toca y acompaña lo que aparece —también el deseo— sin pedirte nada a cambio.
Contacto en una zona íntima, sólo si se acuerda. Puede despertar calor erótico suave o intenso; no es un orgasmo por encargo ni una consulta ginecológica.
Puede aparecer calor erótico, llanto, sueño o simplemente paz. Nada de eso es un problema, y nada de eso es la meta.
Es descarga, no diagnóstico. Un texto para leer cuando el cuerpo pide espacio.
Se llama transferencia. Pasa con terapeutas, profesoras y masajistas, y no dice nada malo de vos.
Apps, porno y la presión de llegar a algún lado. Una lectura para un domingo lento.
Por qué cuesta tanto no hablar. Vale para el masaje, el yoga, la terapia y la cama.
Sueño, hambre, cero ganas de abrir Instagram. Un ritual suave, no una receta médica.
No es falta de libido. Es falta de tiempo a solas con la propia piel.
Trabajo remoto, pelvis dormida, la notebook en el regazo desde las nueve.
El espejo, la luz de las cuatro de la tarde, el abdomen. Esa conversación que ya existe en los chats de amigas.
El cuerpo cambia de textura y el relato social se queda quieto. Sin promesas anti-age.
Qué era, en qué se convirtió por acá, y por qué la palabra sigue sirviendo aunque esté gastada.
Performar deseo, elegir fotos, contestar bien. Contacto real versus swipe.
La ciudad como sistema nervioso: la sirena, la vereda angosta, la cena a las once.
El cuerpo de quien cambia de departamento cada mes y duerme liviano en todos.
Cuatro cosas distintas que suelen mezclarse en el mismo aviso. Para que sepas a qué estás yendo.
Hijas, jefas, madres, anfitrionas. El privilegio raro de quedarte quieta un rato.